Elegir la tabla adecuada puede ser más complicado de lo que parece. Hoy vamos a hablar de cuándo es conveniente hacer un cambio de tabla y cuándo no. Porque créeme, todos los que trabajamos en una escuela de surf hemos visto mil veces a alguien entrar por la puerta diciendo que ha surfeado dos o tres veces… y ya quiere tirarse a una tabla pequeña.
Y esto es algo que le pasa mucho a la gente que empieza: piensan que por llevar una tabla más pequeña van a surfear mejor. Nada más lejos de la realidad.
Una vez sales por la puerta y entras al agua, se ve a kilómetros cuando alguien lleva una tabla que no es para él o ella. Pero claro, para quien está empezando también es complicado saber cuál es el momento de cambiar de tabla, cuántas sesiones hacen falta, qué nivel tiene que alcanzar… Así que hoy te traigo unas guías que usamos nosotros, que nos han funcionado bastante bien, y que seguro te van a ayudar.
¿Tienes la tabla incorrecta? Aquí las señales claras
Una de las cosas más comunes que vemos es gente que quiere bajar de tabla demasiado rápido. Les pasa a la mayoría de surfistas que están empezando. Y muchas veces llega un punto en el que estás ahí, en el agua, flotando… sin coger ni una ola. Y ahí es cuando te das cuenta: te has pasado, la tabla es demasiado pequeña para ti.
También pasa al revés. Surfistas más avanzados que se encasillan con sus medidas: «27 litros punto 5, ni más ni menos». Pero el mar no es una calculadora. Hay días de olas malas, de secciones más planas, donde una tablita un poco más grande te puede dar la vida. Un twin fin, un single, algo diferente que te haga trabajar el estilo, las maniobras, el flow.
Entonces, ¿qué quiero decir con todo esto? Que tenemos que abrir la mente y poner perspectiva, tanto los que están empezando como los que ya llevan tiempo.
¿Qué significa que una tabla tenga «más volumen»?
Cuando decimos que una tabla tiene más volumen, nos referimos a que flota más, rema mejor y te da más estabilidad. Ideal para quienes están empezando o para días donde necesitas una ayudita para entrar en las olas.
No es algo malo. No es para «malos surfistas». De hecho, muchas tablas grandes te exigen una técnica más limpia, una postura más bonita y te obligan a conectar con la ola desde otro lugar. Y eso, a la larga, mejora tu surfing.
El número de olas no miente
Una buena referencia que usamos nosotros es esta:
Si entras al agua y de cada 10 olas, te pones de pie en 8 y vas bien por la pared, eso quiere decir que ya tienes el nivel para esa tabla.
Si estás muy por debajo de eso… probablemente estás usando la tabla incorrecta.
Checklist rápida: ¿tienes la tabla equivocada?
Hazte estas preguntas la próxima vez que salgas del agua:
- ¿Estoy cogiendo muchas menos olas que antes?
- ¿Me cuesta remar o entrar en la ola?
- ¿No me logro poner de pie con fluidez?
- ¿He perdido confianza en mi surfing?
- ¿Salgo frustrado más que contento?
Si respondiste sí a varias… puede que sea momento de replantearte el equipo.
Tipos de errores comunes con tablas de surf
Te dejo algunos ejemplos que vemos mucho en el día a día:
- Shortboards demasiado cortas para quienes apenas están empezando.
- Funboards que se quedan cortos cuando ya estás progresando, pero no lo suficiente como para cambiar a algo más radical.
- Tablas evolutivas mal entendidas, que se ven como “intermedias”, pero no siempre lo son si el mar no acompaña.
Aquí lo clave es entender que cada tabla tiene su momento. No hay una “mejor”, hay una “correcta para ti”.
Surfear bien no depende del tamaño de la tabla
Por llevar una tabla más grande o con más volumen no eres un peor surfista. De hecho, muchos de los surfistas que mejor vemos en el agua están con este tipo de tablas. Surfean con un estilo limpio, con flow, y se les ve disfrutar.
Esas tablas muchas veces te obligan a moverte mejor, a fluir más con la ola, y a conectar con lo que estás haciendo. Y al final, eso es lo que queremos todos en el agua, ¿no?
El flow es lo que importa
Queremos entrar en ritmo. En lo que llaman el Flow State. Ese momento en el que estás encadenando olas, sintiéndote bien encima de la tabla, cada vez que te deslizas. Y para eso, la tabla correcta es fundamental.
Si estás fuera de ritmo, frustrado, fallando más de la cuenta, dale una vuelta a tu equipo. Muchas veces el problema no eres tú, es la tabla.
Date tiempo, sin prisa
En resumen: no bajes de tabla tan rápido. Dale tiempo a tu surfing. Cuando te sientas cómodo, cuando cojas muchas olas sin esfuerzo, entonces sí: puedes pensar en cambiar. Pero no te dejes llevar por modas ni por lo que ves en redes.
Una buena maniobra no necesita una tabla pequeña. Necesita control, ritmo, y mucha repetición.
Y si tu intención es mejorar tu surfing, te recomiendo suscribirte al canal. Tenemos un montón de videotutoriales y guías que seguro te van a ayudar. Te dejo por aquí uno donde hablamos de cómo mejorar la postura, que es una de las claves cuando empiezas a hacer tus primeras maniobras.